
A la luz de las afirmaciones hechas en la Confesión de Fe de Ciudad del Cabo, sección 7(D), respondemos a nuestro elevado llamado, como discípulos de Jesucristo, a ver a las personas de otras creencias religiosas como nuestros prójimos en el sentido bíblico. Estas personas son seres humanos creados a la imagen de Dios, a quienes Dios ama y por cuyos pecados murió Cristo. Nos esforzamos no sólo por verlas como prójimos, sino por obedecer la enseñanza de Cristo de ser prójimos para ellas. Somos llamados a ser amables, pero no ingenuos; a ser perspicaces y no crédulos; a estar alertas a las amenazas que podamos enfrentar, pero no dominados por el temor.
Somos llamados a compartir buenas noticias, pero no a participar en un proselitismo indigno. Laevangelización, que incluye el argumento racional persuasivo según el ejemplo del apóstol Pablo, es “hacer una afirmación sincera y abierta del evangelio que deja a los oidores en completa libertad para tomar su propia decisión al respecto. Deseamos ser sensibles para con las personas de otras creencias, y rechazamos todo intento de forzarlas a la conversión”. Elproselitismo, en contraste, es el intento de forzar a los demás a convertirse en “uno de nosotros”, a “aceptar nuestra religión” o, por cierto, a “unirse a nuestra denominación”.
A) Nos comprometemos a ser escrupulosamente éticos en toda nuestra evangelización. Nuestro testimonio deberá destacarse por la “gentileza y [el] respeto, manteniendo la conciencia limpia”. Rechazamos, por lo tanto, toda forma de testimonio que sea coercitiva, contraria a la ética, engañosa o irrespetuosa.
B) En el nombre del Dios de amor, nos arrepentimos por no procurar establecer vínculos de amistad con personas de origen musulmán, hindú, budista, o de otros trasfondos religiosos. En el espíritu de Jesús, tomaremos iniciativas para demostrarles amor, buena voluntad y hospitalidad.
C) En el nombre del Dios de la verdad, (i) nos rehusamos a promover mentiras y caricaturas acerca de otras creencias y (ii) denunciamos y resistimos los prejuicios, odios y temores racistas incitados en los medios de comunicación populares y en la retórica política.
D) En el nombre del Dios de paz, rechazamos el camino de la violencia y la venganza en todos nuestros tratos con personas de otras creencias, aun cuando seamos atacados violentamente.
E) Afirmamos que existe un lugar apropiado para el diálogo con personas de otras creencias religiosas, del mismo modo que el apóstol Pablo debatió con judíos y gentiles en la sinagoga y en los ámbitos públicos. Como una parte legítima de nuestra misión cristiana, este diálogo combina la confianza en la singularidad de Cristo y la verdad del evangelio con la actitud de escuchar respetuosamente a los demás.
From the Cape Town Commitment - Part 2, Section IIC, 1 - See Also Part 2, Section IIC, 3 - See Also Part 2, Section IIC, 4




















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