
Una Iglesia dividida carece de mensaje para un mundo dividido. Nuestra imposibilidad de vivir en una unidad reconciliada es un obstáculo importante para la autenticidad y la eficacia en la misión.
A) Lamentamos la condición dividida y la tendencia a la división de nuestras iglesias y organizaciones. Anhelamos profunda y urgentemente que los cristianos cultiven un espíritu de gracia y sean obedientes al mandamiento de Pablo de ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (“esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”, NVI).
B) Si bien reconocemos que nuestra unidad más profunda es espiritual, anhelamos un mayor reconocimiento del poder misional de la unidad visible, práctica y terrenal. Así que instamos a las hermanas y los hermanos de todo el mundo, por el bien de nuestro testimonio y misión comunes, a resistir la tentación de dividir el cuerpo de Cristo, y a buscar las sendas de la reconciliación y la unidad restaurada cada vez que sea posible.
From the Cape Town Commitment - Part 2, Section IIF, 1 - See Also Part 2, Section IIF, 2



















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